El siglo XIX es, como ninguna otra época, el gran momento de recuperación y transformación cultural de los materiales folklóricos. En este momento, la leyenda literaria es acuñada como un nuevo género literario por los poetas y narradores, quienes, sobre la base de una tradición previa histórica, religiosa o popular, y el modelo de la predilección de los poetas y comediógrafos de los siglos de Oro, elaboraron flexibles composiciones no sujetas a reglas retóricas o poéticas, tanto en verso como en prosa.

A partir de 1833 se produjo en toda la península un fenómeno de promoción de este tipo de composiciones, prograsivamente adaptedas a moldes estilísticos nuevos, y matizadas al compás de la evolución del regionalismo. Sobre la base de tradiciones orales, recuerdos del lugar, o motivos del imaginario popular, se confeccionaron muchos de estos textos, íntimamente relacionados con la explicación de espacios naturales y culturales, que tuvieron su repercusión en los recuerdos de los viajeros españoles y extranjeros.

En las décadas sucesivas, la leyenda popularizada entre el gran público, principalmente a través de la prensa, hasta configurar un género moldeable que se mantuvo durante el siglo XIX.

Por sus condiciones formales, breve extensión, motivos tipificados y demanda de lectores, las revistas y periódicos literarios fueron el soporte predilecto de difusión de la leyenda literaria. En estas publicaciones de diversa procedencia algunos autores literarios, más o menos consagrados, colaboradores ocasionales, redactores de cabeceras y a veces los mismos lectores, confeccionaron textos de esta clase. Algunos de ellos sostuvieron algunas pretensiones políticas, en ocasiones, de signos opuestos.

De acuerdo con esta descripción, las líneas que proponemos para las colaboraciones en este número monográfico son:

-La investigación sobre el canon del género. No faltan reflexiones sobre lo que puede ser adecuado o no para una leyenda, qué tipo de argumento le conviene y qué tonalidad.

-La investigación acerca de los patrones narrativos, que pueden ser intercambiados en diferentes leyendas, y aplicados según la circunstancia.

-La leyenda en ámbitos del discurso (discurso citado, etc.).

-La reflexión sobre las complejas relaciones entre cristianos y musulmanes, de hostilidad, de respeto y admiración mutua, de intolerancia religiosa, la caracterización de los personajes más conocidos (Mudarra, Abdalá, Almanzor, Mauregato, Boabdil, Abderramán, Alakem, Aben Humeya, Aben Aboo, Zaida).

-El catálogo de los personajes que poblaron la imaginación romántica.

-La lectura del pasado que ofrecen estos textos a la luz de la contemporaneidad de los que escriben.

-La relación con la narrativa de viajes (descripciones históricas, artísticas...).

-La investigación sobre la migración de las leyendas hacia otros géneros (novela, teatro, zarzuela, ópera, cuento infantil).

La recepción de los artículos está abierta hasta el 01/08/2019.



Estudios humanísticos. Filología
ISSN 0213-1382 (Ed. impresa)
ISSN 2444-023X (Internet)

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Editada por el Área de Publicaciones de la Universidad de León